CUARESMA
SUBIDA A LA PASCUA
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II semana 16 al 22 de
marzo
Alimentar nuestro espíritu con la Palabra de Dios
purificando nuestra mirada, podamos contemplar a Cristo
El Señor ha manifestado su gloria en la Montaña Santa. Su rostro resplandece como el sol. Es un anticipo de
su pascua, es hacia donde caminamos los cristianos. Para poder ver el rostro de
Cristo debemos purificar nuestra mirada.
La contemplación del rostro de Cristo no puede reducirse
a su imagen de crucificado. ¡Él es el Resucitado! Si no fuese así, vana
sería nuestra predicación y vana nuestra fe (cf. 1 Co 15,14). La
resurrección fue la respuesta del Padre a la obediencia de Cristo, como
recuerda la Carta
a los Hebreos: « El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal
ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarle de la
muerte, fue escuchado por su actitud reverente, y aun siendo Hijo, con lo que
padeció experimentó la obediencia; y llegado a la perfección, se convirtió en causa
de salvación eterna para todos los que le obedecen » (5,7-9).
Señor, que descienda tu amor sobre
nosotros.

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