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miércoles, 2 de abril de 2014



CUARESMA
SUBIDA A LA PASCUA

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V  semana   6 al 12 de abril

Imitar  la caridad de Jesucristo
que por amor al mundo se entrego a la muerte


Vivir la pascua significa hacerse uno con Cristo.
Si su Pascua es entrega a la voluntad del Padre y donación de su vida para que tengamos vida en El, el cristiano deberá imitarlo en su obediencia al Padre y en la entrega a los hermanos.


El grito de Jesús en la cruz, no delata la angustia de un desesperado, sino la oración del Hijo que ofrece su vida al Padre en el amor para la salvación de todos. Mientras se identifica con nuestro pecado, « abandonado » por el Padre, él se « abandona » en las manos del Padre. Fija sus ojos en el Padre. Precisamente por el conocimiento y la experiencia que sólo él tiene de Dios, incluso en este momento de oscuridad ve limpidamente la gravedad del pecado y sufre por esto. Sólo él, que ve al Padre y lo goza plenamente, valora profundamente qué significa resistir con el pecado a su amor. Antes aun, y mucho más que en el cuerpo, su pasión es sufrimiento atroz del alma. La tradición teológica no ha evitado preguntarse cómo Jesús pudiera vivir a la vez la unión profunda con el Padre, fuente naturalmente de alegría y felicidad, y la agonía hasta el grito de abandono. 


En el Señor se encuentra la misericordia.

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