El tiempo de Cuaresma
El tiempo de cuaresma tiene como finalidad preparar a los fieles para la celebración de la Pascua. La celebración anual del Misterio Pascual del Señor Jesús.
En los catecúmenos la preparación consiste en las intercesiones de los fieles y los ritos de exorcismos.
Para los ya bautizados, el camino que les propone la Iglesia es el de la conversión y la penitencia.
En el trasfondo espiritual de la Cuaresma, está la imagen bíblica del desierto. Este representa por un lado, la experiencia del pueblo de Israel después de la salida de Egipto, y por otro, el ayuno y la oración de Jesús que finalizó con su victoria sobre las tentaciones de Satanás. Ambas experiencias que encontramos en la Escritura inspiran el camino cuaresmal, porque en este tiempo, los cristianos están llamados a retornar a la Alianza Bautismal, prefigurada en aquella alianza del Sinaí y a crecer en la fidelidad a la Palabra de Dios con la que el Señor venció la tentación.
Los acentos temáticos propios de la cuaresma, los encontramos en los ciclos de lectura dominical. Este año “B” la mirada se centrará en el Señor sufriente y entregado por nuestros pecados.
En las primeras lecturas dominicales, se destacan los grandes momentos de la historia de la salvación de Israel en clave de alianza y en ellas se vislumbra la prefiguración de la nueva y eterna alianza que se sella con la sangre de Jesús en su misterio Pascual.
La lectura diaria de la Misa apunta a valorar los dones constantes del Señor a sus hijos y a la consecuente conversión de vida y costumbres.

Las cenizas en un gran Miércoles
Una sola vez en el año, el día miércoles tiene gran importancia, especialmente para los cristianos. Este miércoles, que va cambiando de fecha, también modifica la fecha de los carnavales, ya que estos van unidos indefectiblemente al Miércoles de Cenizas.
Para el comercio y el trabajo en general, no tiene ninguna importancia, pero para la vida espiritual del Pueblo de Dios, si que la tiene. Ese día oímos una llamada a prepararnos para celebrar la Pascua anual, por medio de un camino Penitencial. Y esto es lo que importa. Se nos avisa que comienzan los ejercicios preparatorios para celebrar bien la pascua. Y como siempre, está en nosotros hacernos eco de esa llamada.
La primera respuesta que damos, es ponernos a hacer los ejercicios penitenciales: ese día ayunamos, y en la comida que hagamos, no comemos carne.
La otra respuesta es en la celebración: nos incorporamos a la fila de los penitentes y hacemos que nos impongan ceniza sobre nuestra cabeza (la cual inclinamos) como signo penitencial y comunitario de que aceptamos caminar el camino hacia la Pascua. Camino que será de conversión, de escucha de la Palabra de Dios., de privaciones y de limosna.
Los ejercicios cuaresmales iniciados el miércoles de ceniza, continúan hasta el jueves Santo. Los domingos, por ser el “día del Señor” descansamos de la penitencia.
El ayuno que se nos pedirá el Viernes Santo, no es cuaresmal, sino pascual. “Llegará el momento en que el Esposo les será quitado, entonces ayunarán” (cf. Mc. 2, 20)
IMPONER O MARCAR
imponer.
En algunas ceremonias, colocar, poner encima algo a alguien. Imponer la ceniza, la medalla, las manos.
marcar.
(Quizá del it. marcare, y Este del longobardo *markan; cf. a. al.ant. merken, notar, ingl. ant. mearcian, anotar).
1. tr. Señalar con signos distintivos. Marcar personas, animales, árboles, monedas, prendas, productos.
señalar.
(De señal).
1. tr. Poner o estampar señal en una cosa para darla a conocer o distinguirla de otra, o para acordarse después de algo.
En varias ocasiones y cada vez con más frecuencia se ve que el día de cenizas, el ministro hace una cruz con cenizas en la frente del fiel que se acerca reverentemente.
El misal al indicar el rito propio dice: "Y rocía con agua bendita las cenizas, sin decir nada . Seguidamente, todos los fieles se acercan al sacerdote que impone las cenizas sobre ellos. "
Como podemos ver en el Diccionario de la Real Academia Española: imponer es colocar algo encima de alguien. En nuestro caso: Cenizas sobre los fieles penitentes.
La cruz sobre la frente, es más una marca o señal, que una imposición. El penitente para recibir sobre su cabeza las cenizas, hace un gesto penitencial, que consiste en bajar la cabeza, y el ministro mientras impone le dice una de las dos formulas previstas.
Pongamos atención y veamos que la formula litúrgica preconciliar "acuerdate hombre que eres polvo..." ha quedado en segundo lugar, como alternativa. La primera es: "Conviértete y cree en el Evangelio"

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