Domingo 1 a Sábado 7 de Marzo
Te pedimos, Señor,
que este sacrificio borre nuestros pecados y santifique el cuerpo y el
alma de tus fieles, para que podamos
celebrar dignamente las fiestas pascuales. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Dos
peticiones para este segundo domingo.
Necesitamos
lavar nuestras culpas en la Sangre del Cordero (Ap 7,14), el que “quita el
pecado del mundo”(Jn 1, 29), simbolizado en el Cordero Pascual, inmolado en el
árbol de la cruz, del que el altar es recuerdo, continuación y reviviscencia
victimal.
La meta
de la cuaresma es la Pascua. Las fiestas pascuales en la que Jesús revivirá su
Pasión y Muerte Redentoras y su Resurrección gloriosa. Pero no de manera
aislada, divorciada de nosotros, sino fundido en nosotros, como Cabeza;
fundidos nosotros en él, de quien somos sus miembros. Será el Cristo Total el
que vivirá la Pascua.
Para
nosotros pedimos que el Señor santifique el cuerpo y el alma de sus fieles. No
solo quiere la Iglesia ver a sus hijos perdonados, quiere ver la santidad de
Dios, la blancura
resplandeciente
como la del Señor Trasnfigurado.
Caminaré en presencia del
Señor,
en la tierra de los vivientes.


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