15-05-16
SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS
"El domingo de Pentecostés concluye este sagrado período de cincuenta días con la conmemoración de la donación del Espíritu Santo derramados sobre los apóstoles, el comienzo de la Iglesia y el inicio de su misión a todos los pueblos, razas y naciones
Se recomienda la celebración prolongada de la Misa de la Vigilia de Pentecostés, que no tiene un carácter bautismal como la Vigilia de Pascua, sino más bien de oración intensa según el ejemplo de los apóstoles y discípulos, que perseveraban unánimemente en la plegaria juntos con María, la Madre de Jesús, esperando el don del Espíritu Santo"
(Circ. Fiestas Pascuales n. 107)
PREGÓN
¡Alégrense los Cielos, la Tierra y cuanto en ellos habita!
¡Alégrense todos los hombres y mujeres de todo lugar!
¡Alegrémonos todos los que estamos aquí reunidos!
Alégrense ya que nos hemos reunido en asamblea santa para celebrar grandes misterios.
• Hoy celebramos el día en que los pueblos primitivos, al llegar al final de la siega de la cebada, se apresuraban a recolectar el trigo, dando gracias de la cosecha, y ofrecían, agradecidos a Dios, las primeras espigas.
• Hoy celebramos también que el Pueblo de Israel, nuestro hermano mayor, recibió la Ley Santa dada por Dios a Moisés, y que este pueblo nos la legó a nosotros.
¡Don inefable de la sabiduría divina que ayuda al hombre a vivir de un modo ordenado!
¡Maravillosa iluminación de la vida social que hace del amor familiar prenda de vida feliz!
¡Ley que enseña el compromiso y la fidelidad en la relación hombre-mujer!
¡Ley que exige respeto a la vida del otro y a cuanto le pertenece!
¡Ley que recuerda la adoración que el hombre ha de rendir a su Dios y el amor con que vale la pena amarlo!
• Éste es el día en que los apóstoles de Cristo, reunidos con santa María y las demás mujeres que acompañaron al Señor, recibieron el Espíritu que transformó sus vidas, los hizo salir de su escondrijo y empezaron a transmitir la Buena Noticia que ha llegado hasta nosotros y que nuestra presencia aquí evidencia.
¡De poco nos habría servido haber nacido, si no hubiésemos recibido la fuerza del Espíritu!
• Éste es el día en que la desafortunada confusión de lenguas en Babel se hizo riqueza, diversidad fecunda, y permitió la llegada de la gozosa noticia cristiana a cada uno de los hombres y mujeres de todo el mundo en su propio idioma.
¡Cuán pobre habría sido el lenguaje humano si le hubieran faltado las palabras reveladas por Dios!
• Éste es el día en que los cobardes se vuelven valientes y el corazón del hombre fiel es encendido por el fuego del Santo Espíritu.
• Éste es el día en que la pequeña comunidad de discípulos se convirtió en Iglesia y ha sido durante siglos, imagen visible de Cristo.
¡Oh, cuán pobre habría sido nuestra fe si la hubiésemos tenido que vivir en la miseria raquítica de nuestras conciencias. La diminuta chispa de nuestra vivencia se habría extinguido en la tiniebla de la historia universal!
En la gozosa celebración de este día te damos gracias, Señor, por habernos hecho Iglesia, y al contemplar el amplio horizonte de su realidad admiramos:
la acertada agudeza de los profetas que nunca le ha faltado, por más que no siempre hayan sido escuchados,
la valentía de los apóstoles misioneros que han llevado el Evangelio hasta los últimos confines de la tierra, la osadía de los mártires que con su muerte dan vida y vida más plena a toda la comunidad humana,
la fidelidad de tantos hombres y tantas mujeres que a lo largo del tiempo han trabajado al servicio de los demás,
la constancia de los padres y madres de familia que han dado vida y educación a sus hijos y han querido hacerles conocer la fe y el amor de Jesucristo,
a los jóvenes arriesgados en incansable actividad,
los voluntarios por el reino,
los pequeños inocentes y fervorosos,
los ancianos que permanecen en las buenas costumbres y en la oración.
• En honor de este día llamado Pentecostés, semana de semanas, domingo de domingos, recibe, Padre santo, la ofrenda de nuestra presencia adoradora.
• En honor de este día llamado Pascua granada, recibe, Jesús Hijo unigénito del Padre, la ofrenda de nuestra oración rebosante de agradecimiento.
• En honor de este día llamado segunda Pascua, Espíritu Santo, que procedes del Padre y el Hijo y que hoy has pasado, al hacerte sensible como fuego y viento impetuoso, de la Eternidad a la historia, envíanos tus siete dones.
Haz del agua del bautismo, útero del que mane para muchos la vida de la Gracia.
Que la alegre llama del fuego pascual encienda nuestro corazón y sea antorcha que ilumine nuestras rutas por la vida.
Que el óleo santo y el óleo bendecido sean medicina que cure nuestros pecados, bálsamo que nos haga ágiles en las tareas del reino, perfume que sacie al que esté a nuestro lado.
Que la imposición de las manos nos traiga el vigor, la luz, la riqueza interior, frutos del Espíritu Santo y de los que estamos tan faltos.
Oh Dios, tres veces santo, por los méritos de nuestro Señor Jesucristo, hermano y gran redentor nuestro, te dirigimos estas peticiones, en la esperanza de que un día lleguemos a gozar de tu presencia y compañía por toda la eternidad.
(Fuente: Dossiers CPL 100)

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