CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA
participantes del encuentro anual de estudios
Capilla SAN JOSÉ
Casa de retiros "El Cenáculo" - Pilar- Buenos Aires
Nuestro Salvador, en la Ultima Cena, la noche que le
traicionaban, instituyó el Sacrificio Eucarístico de su Cuerpo y Sangre, con lo
cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el Sacrificio de la Cruz
y a confiar a su Esposa, la Iglesia, el Memorial de su Muerte y Resurrección:
sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual, en
el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de
la gloria venidera.
Por tanto, la Iglesia,
con solícito cuidado, procura que los cristianos no asistan a este misterio de
fe como extraños y mudos espectadores, sino que comprendiéndolo bien a través
de los ritos y oraciones, participen conscientes, piadosa y activamente en la
acción sagrada, sean instruidos con la palabra de Dios, se fortalezcan en la
mesa del Cuerpo del Señor, den gracias a Dios, aprendan a ofrecerse a sí mismos
al ofrecer la hostia inmaculada no sólo por manos del sacerdote, sino
juntamente con él, se perfeccionen día a día por Cristo mediador en la unión
con Dios y entre sí, para que, finalmente, Dios sea todo en todos. (SC 47-48)

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