Sector exclusivo

miércoles, 30 de octubre de 2013





A M B Ó N


  La dignidad de la Palabra de Dios, exige que en la iglesia haya un lugar  adecuado desde donde se la anuncie, y hacia el cual converja  espontáneamente la atención de los fieles, durante la liturgia de la Palabra. 

Conviene que en general este lugar sea un ambón fijo y no un simple atril movible. El ambón, según la estructura de cada iglesia, debe estar dispuesto de tal manera  que los ministros ordenados y los lectores puedan ser cómodamente vistos y oídos por los fieles.

Desde el ambón se proclaman únicamente las lecturas, el salmo responsorial y el pregón pascual; también desde él pueden hacerse la homilía y las intenciones de la oración universal. La dignidad del ambón exige que sólo suba a él un ministro de la Palabra.

Es conveniente que el ambón nuevo sea bendecido, antes de ser destinado al uso litúrgico, según el rito descrito en el Ritual Romano.


No hay comentarios:

Publicar un comentario