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sábado, 22 de noviembre de 2014





Historia del Adviento


La palabra Adviento proviene del latín "Adventus" que significa la venida. En un principio con este término se denominaba al tiempo de la preparación para la segunda venida de Cristo o parusía y no el nacimiento de Jesús como ahora lo conocemos. Haciendo referencia a este tiempo la primitiva Iglesia meditaba sobre los pasajes evangélicos que hablan del fin del mundo, el juicio final y la invitación de San Juan Bautista al arrepentimiento y la penitencia para estar preparados.
No se sabe desde cuando se comienza a celebrar. En los antiguos leccionarios de Capua y Wursemburgo hacen referencia al Adventu Domini. En los leccionarios gregoriano y gelasiano se encuentran algunas plegarias con el título de Orationes de Adventu. Más tarde comienzan a aparecer las domínicas ante Adventum Domini, en las cuales al término adventus se le asocia con la preparación a la Navidad.
A pesar de que esta temporada es muy peculiar en las Iglesias de Occidente, su impulso original probablemente vino de las Iglesias Orientales, donde era común, después del Concilio ecuménico de Efeso en 431, dedicar sermones en los domingos previos a la Navidad al tema de la Anunciación. En Ravena Italia - un canal de influencia oriental a la iglesia de Occidente - San Pedro Crisóstomo (muerto en 450) daba estos homilías o sermones.
La primera referencia que se tiene a esta temporada es cuando el obispo Perpetuo de Tours (461-490) estableció un ayuno antes de Navidad que comenzaba el 11 de Noviembre (Día de San Martín). El Concilio de Tours (567) hace mención a la temporada de Adviento. Esta costumbre, .a la cuál se le conocía como la Cuaresma de San Martín, se extendió por varias iglesias de Francia por el Concilio de Macon en 581.

El período de seis semanas fue adoptado por la Iglesia de Milán y las iglesias de España. En Roma, no hay indicios del adviento antes de la mitad del siglo VI AD, cuando fue reducida - probablemente por el Papa Gregorio Magno ( 590-604) - a cuatro semanas antes de Navidad. La larga celebración gala dejó su presencia en libros de uso litúrgico como el Misal de Sarum (Salzburgo), que era muy usado en Inglaterra, con su domingo antes de Adviento. La llegada de Cristo en su nacimiento fue cubierta por un segundo tema, que también proviene de las iglesias galas, su Segunda venida al final de los tiempos. Este entretejido de temas de los dos advientos de Cristo da a la temporada una tensión particular entre penitencia y alegría en la espera de Cristo que está por "venir”.


Espíritu del Adviento



El tiempo de Adviento posee una doble índole: es el tiempo de preparación para Navidad, solemnidad que conmemora el primer advenimiento o venida del Hijo de Dios entre los hombres, y es al mismo tiempo aquel, que, debido a esta misma conmemoración o recuerdo, hace que los espíritus dirijan su atención a esperar el segundo advenimiento de Cristo como un tiempo de parusía piadosa y alegre.
Comienza el domingo más cercano al 30 de noviembre (día de San Andrés) que es el inicio del año litúrgico; terminando con las vísperas de Navidad. Durante este tiempo se cuenta con cuatro domingos de Adviento. Del 17 de Diciembre al 24 la misma liturgia intensifica la preparación de los fieles para vivir los días de Navidad.
En este período mas que fijarnos en la serie de hechos históricos que sucedieron antes del nacimiento de Cristo, se debe meditar en el misterio de la Salvación que en ellos se contiene. De alguna manera este tiempo nos hace repasar el camino de la salvación, preparándonos para seguirlo; El recuerdo de los hechos históricos que narran como Cristo que es Dios se hizo hombre para salvarnos reafirman nuestra fe. La alegría de saber que ese Dios viene de nuevo a nosotros nos llena de Esperanza. El deseo de prepararnos para recibirle bien por la penitencia, el sacrificio o el ejercicio de la generosidad y amabilidad con los que nos rodean reaviva nuestra caridad.
A pesar de que es una temporada solemne, no se lleva con el rigor con el que se lleva la Cuaresma, tal como antes se llevaba. En muchos países está marcado por una variedad de observancias. La piedad popular en Adviento principalmente se dedica a representaciones musicales y teatrales basadas en las historias y profecías bíblicas de la natividad de Cristo. En los Países Bajos en Adviento se toca una trompeta recordando el uso ritual de este instrumento cuando en el Templo de Jerusalén se tocaban las dos trompetas de plata anunciando una ofrenda a Dios. En muchos hogares e Iglesias las devociones sencillas se asocian con la corona de Adviento, en la que cuatro velas se insertan y se prenden , una a una, cada semana, como símbolo de la llegada de la luz al mundo. 




  


¿QUÉ PODEMOS HACER?


EN CASA

Para crear el ambiente espiritual propio del adviento, podemos preparar en casa, junto con los chicos (si es que los hay), al corona de adviento.
No creo que sea muy conveniente preparar el pesebre con el nacimiento, ya que es más propio de la Navidad, que vendrá después.

El adviento es un tiempo de espera gozosa. Podríamos colocar un cartel que diga algo así: “Jesús, Hijo de Dios y hermano nuestro, nosotros esperamos tu nacimiento”

También para crear el clima espiritual entre los miembros de la familia, podemos colocar un cartel con las palabras de el canto de adviento: “Despertemos, llega Cristo”

Que cada uno al comenzar este tiempo, el primer domingo, luego de rezar juntos y encender la primera vela de la corona, escriba en una tarjeta cuales serán sus metas en este adviento.

La Iglesia en su oración nos dice que nos preparemos por medio de las buenas obras.


EN LA PARROQUIA


Preparamos una corona bien visible, procuramos que las velas se enciendan en la Misa de cada día. Los domingos, puede invitarse a que alguno de los fieles se acerque a encender la nueva vela.

Quitamos todos los elementos festivos que pudieron estar el domingo de Cristo Rey. Si hay flores, que sean pocas, si es posible moradas.

El mantel si tiene guardas en color morado, tanto mejor, lo mismo que el cubre-ambon, que sea morado.

La casulla, es de color morado, si tenemos dos tonos distintos, el mas oscuro y violáceo, que sea para la cuaresma, ahora conviene que sea mas rojizo. El color del adviento es el color del cielo en la aurora, mientras que el sol esta por aparecer.

Recordemos que el Gloria no se canta ni se recita. Recordemos también que el Aleluya se canta. Es importante que al comenzar un nuevo tiempo, cambiemos la melodía del aleluya, pero no la letra, siempre deberá decir: aleluya y solamente aleluya, añadiendo el versículo bíblico que aparece en el Leccionario.

Parece oportuno que se elija un canto de adviento y se lo utilice en los cuatro domingos como apertura de la celebración. La repetición ayudara a que se lo interiorice mas y que marque la característica del tiempo con mas claridad.

En la oración universal se podrá utilizar la suplica: Ven Señor, Jesús.

El tercer domingo: gaudete, toma su nombre del antiguo introito, hoy antífona de entrada, que dice: “alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a decir, alégrense. El señor está cerca”. Es un día en que la Luz que viene de lo alto, ya se hace presente en la esperanza del creyente, esa luz ilumina la espera y aclara el color litúrgico haciéndolo “rosado”, es decir un morado que se aclara por la luz que se refleja en el.

















                                                                



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