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viernes, 31 de octubre de 2014


TODOS LOS SANTOS

CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS





La proximidad en la calendario de estas dos celebraciones cristianas, por otra parte con una antigüedad de más de mil años de su conmemoración litúrgica, pudiera fácilmente provocar alguna imprecisión en su percepción y en su verdadero significado. En mayor medida, cuando por exigencias de los ritmos laborales, la veneración popular e institucional de los difuntos, expresada en visita a los cementerios, se suele anticipar a la festividad de Todos los Santos. No podemos pretender canonizar a todos los difuntos, ni tampoco frivolizar con respecto a la santidad.

La proximidad en la calendario de estas dos celebraciones cristianas, por otra parte con una antigüedad de más de mil años de su conmemoración litúrgica, pudiera fácilmente provocar alguna imprecisión en su percepción y en su verdadero significado. En mayor medida, cuando por exigencias de los ritmos laborales, la veneración popular e institucional de los difuntos, expresada en visita a los cementerios, se suele anticipar a la festividad de Todos los Santos. No podemos pretender canonizar a todos los difuntos, ni tampoco frivolizar con respecto a la santidad.

La Iglesia es muy consciente de que no todos los difuntos son santos, por el mero hecho de haber pasado por la purificación material de la muerte, pues cree en la posibilidad de una purificación incluso más allá de la misma muerte, y manifiesta su fe en la vida eterna; en esa certeza, precisamente, se fundamenta la oración por los difuntos. Del mismo modo es consciente la Iglesia, de que no todos los santos están difuntos, pues junto a nosotros convivimos todos los días y nos cruzaremos, sin ser conscientes de ello, con muchas mujeres y hombres justos y cabales de verdad, de los que pudieran formar parte de esa inmensa multitud, que pudo contemplar el vidente del Apocalipsis (7,9-12).

LOS SANTOS «Una multitud inmensa que nadie podía contar, de toda raza, pueblo y nación», que supera con creces la de todos los calendarios y martirologios cristianos, y la de todas las canonizaciones que se hayan hecho durante el pontificado de este Papa, por numerosas que puedan parecemos, y a lo largo de todos los siglos de la Iglesia. Esa es la riqueza de la Iglesia y esa debe ser la aspiración de todo cristiano: «a ello hemos sido llamados, a reproducir la imagen de su Hijo» (Rm.8,29). La santidad como vocación (Rm.l, 7) Y al alcance de todos los seguidores de Jesús, no es lo más importante el que no siempre sea fácil el que pueda ser reconocida pública y oficialmente.

LOS DIFUNTOS Una multitud más inmensa todavía, porque corresponde con la suerte a la que todos estamos destinados. Final definitivo y purificación inevitable en nuestra condición humana, iluminada sin embargo, para los seguidores de Cristo con la luz de su resurrección.



La Iglesia es muy consciente de que no todos los difuntos son santos, por el mero hecho de haber pasado por la purificación material de la muerte, pues cree en la posibilidad de una purificación incluso más allá de la misma muerte, y manifiesta su fe en la vida eterna; en esa certeza, precisamente, se fundamenta la oración por los difuntos. Del mismo modo es consciente la Iglesia, de que no todos los santos están difuntos, pues junto a nosotros convivimos todos los días y nos cruzaremos, sin ser conscientes de ello, con muchas mujeres y hombres justos y cabales de verdad, de los que pudieran formar parte de esa inmensa multitud, que pudo contemplar el vidente del Apocalipsis (7,9-12).

LOS SANTOS «Una multitud inmensa que nadie podía contar, de toda raza, pueblo y nación», que supera con creces la de todos los calendarios y martirologios cristianos, y la de todas las canonizaciones que se hayan hecho durante el pontificado de este Papa, por numerosas que puedan parecemos, y a lo largo de todos los siglos de la Iglesia. Esa es la riqueza de la Iglesia y esa debe ser la aspiración de todo cristiano: «a ello hemos sido llamados, a reproducir la imagen de su Hijo» (Rm.8,29). La santidad como vocación (Rm.l, 7) Y al alcance de todos los seguidores de Jesús, no es lo más importante el que no siempre sea fácil el que pueda ser reconocida pública y oficialmente.

LOS DIFUNTOS Una multitud más inmensa todavía, porque corresponde con la suerte a la que todos estamos destinados. Final definitivo y purificación inevitable en nuestra condición humana, iluminada sin embargo, para los seguidores de Cristo con la luz de su resurrección.

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